Dictadura, lo que se llama dictadura.

Por Manuel Vazquez Portal.
El manual más elemental definiría la dictadura (del latín dictatūra) como una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo personaje o una junta militar de pocos miembros, que generalmente establece un gobierno de facto.
Añadiría el manual que la dictadura se caracteriza por la ausencia de división de poderes, propensión a ejercer arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la sustenta, la falta de aprobación por parte de los gobernados y la imposibilidad de que la oposición llegue al poder por medios institucionalizados.
El origen de la dictadura se remonta a la Antigua República Romana y tenía un carácter extraordinario para situaciones extraordinarias pero hoy en día es frecuente que se apele a una situación extraordinaria para legitimar la duración, normalmente vitalicia, de una dictadura (guerra, confrontación, peligro, crisis).

Fidel Castro sería un excelente ejemplo. Su mandato se caracterizó por el anuncio de invasiones que nunca llegaron, pero que él aplicaba en otras latitudes, crisis que él mismo creaba y confrontaciones que sobredimensionaba para eternizar un estado de supuesta plaza sitiada y mantener el espíritu partisano. Lo que no ha cambiado con el arribo de Raúl Castro al poder.
Otro ejemplo inequívoco sería Hugo Chávez, quien asume como mentor y paradigma a Fidel Castro. Pero aquí precisamente es donde aparece cierta confusión en el concepto de dictadura, aunque no por ello, Chávez deje de ser un dictador. Pero sucede que toda dictadura presenta singularidades que la caracterizan y diferencian.
La de Fidel y Raúl Castro es una dictadura totalitaria, mientras, la de Hugo Chávez es todavía una dictadura autoritaria con pujantes deseos de convertirse en totalitaria pero que las condiciones de su país aún no se lo han permitido.
La dictadura autoritaria (Hugo Chávez) se diferencia de la totalitarista (Hermanos Castro) porque aunque propone una ideología en ciernes (Socialismo del Siglo XXI) no posee aún la elaboración que tenía el venido a menos Socialismo real, el ensalzamiento del dictador se hace aún de forma meramente propagandística y, aunque demagógicamente busca el apoyo de las masas, se transparenta el deseo de someterlas para imponer su poder sobre la sociedad.
La dictadura totalitaria (Cuba) se diferencia de la dictadura autoritaria (Venezuela) en la intensidad que muestran algunos de sus elementos comunes.
La concentración de poder en una sola persona o grupo muy reducido en Cuba es total, mientras, en Venezuela aún quedan espacios políticos que permiten legalmente a la oposición enfrentar al gobierno, existe la propiedad privada, lo que provee de cierto poder económico y parte de la prensa mantiene un grado –aunque mínimo y amordazado- de independencia.
Hugo Chávez justifica su actuación mediante una doctrina que, aunque él la impulsa por medio de la Alternativa Bolivariana para las América, no alcanza todavía la globalidad económica, cultural, familiar y religiosa, en tanto que el comunismo cubano sí lo abarca todo.
Aún cuando el uso sistemático del terror por medio de una policía política para eliminar la disidencia u oposición se usa ya en Venezuela, no alcanza el grado de control absoluto que se ejerce en Cuba, y mientras Chávez busca acallar a los opositores y evitar sus expresiones públicas, el régimen cubano, por medio de fusilamientos, campos de concentración, adoctrinamiento y remodelación de mentalidades, extirpó –y aún extirpa- toda forma de pensamiento opuesto, a lo que, aún de manera socarrona, aspira Chavez.
Por último, aunque Hugo Chávez no lo ha conseguido y los hermanos Castro lo viven ya en el crepúsculo, el elemento esencial que comparten las dictaduras totalitarias es la voluntad de convertir la política estatal en un mecanismo para controlar todas las esferas de la actividad humana y ocupar todo el espacio social.
Hasta ahora, y he aquí la diferencia principal entre la dictadura autoritaria de Chávez y la dictadura totalitaria de los hermanos Castro, la de Chávez es aún lo que se define como una dictadura constitucional –por la forma en que se estableció su poder: las elecciones, mientras la de los Castro se estableció por medio de la violencia. Los Castro hicieron tábula rasa desde el principio mientras Chávez aparenta respetar la Constitución cuando en realidad el poder se concentra de manera absoluta en sus manos y las de sus cómplices para controlar, directa o indirectamente los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, lo que se denomina como fraude constitucional.

Fuente: martinoticias.com

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